¿¡Por qué regresas!? Vigésima séptima minificción.

¿¡Por qué regresas!?

¿¡Por qué regresas!?, ¿por qué de nuevo me atormentas con el dolo del recuerdo y lo que fuimos?, no negaré que el amor vivido fue maravilloso, aunque hubo cosas tormentosas de las cuales jamás podré olvidar.
Heridas de llanto y arrepentimiento, recuerdos sinuosos, gritos desesperantes, marcas eternas, memorias olvidadas e incluso promesas escritas con el alma.
Sabías de mi depresión, sabías que podría alejarme por las tristezas enormes. Preferiste no seguir y yo aquí con el llanto interminable. Prefiero olvidarme de aquel amor.
Quisiera saber el motivo de tu decisión. Comprendo el hecho de haberla tomado, pero me dejaste con todo el amor entre las manos.


Créditos: Doctor Suavecito.

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